
Otra vez la luz roja me detiene. Descanso de tantas dudas y penas en el lóbrego ambiente de una calle del centro de la cuidad. Son 3 minutos amargos de espera, 3 minutos para no llorar.
Miro al cielo que mantiene su color oscuro y triste, esperando a que siquiera la lluvia se apiade de mi y me haga compañía en este mundo lleno de maldad.
En el aire se percibe el nefasto olor del humo de los coches que pasan dejando atrás vidas destruidas, mentes vacías y corazones rotos.
Bajo la mirada, necesito pensar en ti para no morir, trato de inventarte como siempre te soñé, princesa de mi alma revestida de mi amor y colmada de ilusiones. Y te siento a mi lado y puedo respirar tu olor.
Pero no estas, es mas, nunca estuviste. Trato de distraerme mirando el reloj pero no sirve de nada. Te extraño, te extraña mi corazón que te busca desesperadamente.
Se que mis ojos no conocieron tu belleza, ni tu sonrisa, ni tus labios. Pero igual te extrañan.
Mi alma no se contenta con el solo hecho de mandarte mensajes con el viento…talvez nunca llegaste a saber que te quería…no lo se…
Un segundo y vuelve el verde a brillar…doy uno, dos pasos desconsolados y me pongo a andar, pero siempre contigo en mi mente y en todo lo que veo pasar.




